12 poemas para 12 meses

Esperamos que 2012 sea una vez más un año de poesía, y por ello Club de poetas pone a la venta su calendario, no sin felicitar el año a todo aquél que se deje caer por el club y al que no. Haceos con el vuestro en nuestro contacto de ventas donde aclararán todas vuestras dudas.

lunes, 24 de mayo de 2010

POEMA A LA PRIMAVERA (QUE DE NUEVO NOS VISITA)



PRIMAVERA

Era una noche azul; la primavera
inundaba mis sienes y mis manos,
y era el mundo, muchacha, un fruto inmenso,
cálido, abierto, mudo y entregado.

Sentí mi carne desprenderse, irse
por el paisaje misterioso y claro,
mi sangre fue con los arroyos lentos,
mi corazón perdióse en el espacio.

Era hermoso en la piel sentir el roce,
hecho leve suspiro, de los astros,
y tener en la mano, dulcemente,
un murmullo de nubes y de pájaros.

Me fundí con el aire, con las cosas,
sentí el fondo del mundo entre los labios
y palpité, en la noche inmensa, grande,
como un tremendo arcángel derramado.

Rafael Morales

MIA GALLEGOS



Mia Gallegos, nacida en San José (Costa Rica) en 1953, es una de las poetas más importantes de su país.

La mujer es protagonista en su poesía. Ganó, entre otros, el Premio Joven Creación 1976 por su libro «Golpe de Albas»; el premio Alfonsina Storni en Buenos Aires, Argentina, por el poema "Asterión" y en 1985 publicó el libro Los Reductos del Sol y recibió ese mismo año el Premio nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría.

Parte de su obra ha sido traducida al inglés e incluida en importantes antologías de poesía latinoamericana. Tambien ha trabajado en periodismo durante varios años y ha sido encargada de relaciones públicas del Teatro Nacional de San José de Costa Rica.

Mia Gallegos ha hablado de sus motivaciones y de su poesía. Reseñaremos algunas que nos parecen significativas:

"Mi poesía se construye en instantes de plena lucidez. Algo quiere emerger desde dentro y va saliendo poco a poco. Yo escucho esa voz misteriosa y trato de aprender de ella. De ahí brotan mis poemas. Salen del corazón. Esa voz misteriosa aparece cuando todos se van y me quedo a solas meditando sobre la vida, sobre el amor, sobre la muerte."

"...Es poco lo que puedo agregar: mi soledad, el diálogo interno, la reflexión, el hablar con otros autores, los mitos, que cada generación los interpreta de diferente manera y la música. De todo esto parto para crear. Mi poesía es todavía joven. No sé que escribiré más adelante y como irá cambiando mi arte poética."

Descubramos pues una muestra de la obra de esta poeta intensa, apasionada y contundente...


JAGUAR DE AGUA

Yo canto porque no puedo eludir la muerte,
porque le tengo miedo, porque el dolor me mata.
La quiero ya como se quiere el amor mismo.
Su terror necesito, su hueso mondo y su misterio.
Lleno del fervor de la manzana y su corrosiva fragancia,
lujurioso como un hombre que sólo una idea tiene,
angustiadamente carnal con la misma muerte devorante,
yo me consumo aullando la traición de los dioses.

Soledad mía, oh muerte del amor, oh amor de la muerte,
que nunca hay vida, nunca, ¡nunca! sino sólo agonía.
En mis manos de fango gime una paloma resplandeciente
porque el amor y el sueño son las alas de la vida.

Me duele el aire... Me oprimen tus manos absolutas,
rojas de besos y relámpagos, de nubes y escorpiones.
Soledad de soledades, yo sé que si es triste todo olvido,
más triste es aún todo recuerdo, y más triste aún toda esperanza.

Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida,
que es como un ángel expulsado perpetuamente.


Coreografía

Para mí amigo Carlos Cortés


En fin
que no he vivido nada.
No sé qué cosa es una guerra
y tengo como prisión al cuerpo
y alma como campo de batalla.

Me debato entre la duda
de reflexionar o fluir;
esto es situarse en el palco de los espectadores,
o estar
en cada íntimo instante del milagro.

Vivo de pedacitos,
pero aspiro a la totalidad,
es decir a Mozart y al poema que me redima
y me revele los espacios absolutos
y la nada.

Percibo de mí
los sitios más secretos:
la culpa,
una tercera conciencia de las cosas,
la dualidad del pensamiento,
la ira pequeña
por lo que ya ocurrió.
Pero he vivido poco. Treinta años.
Dos amores de piel
y un querer abandonar
esta espera que me señala la vida.

Anhelo la anarquía,
el más tierno desorden del amor,
la cábala
los relojes de arena y una habitación sencilla.

Quiero tener un destino trazado de antemano,
encontrarme con Dios
y los abismos
y no tener conciencia de la llama.
Ser la llama misma y la aventura.

Pero vengo de soledades últimas,
de conversaciones que nunca concluyeron,
de espejos que me miraron desde la infancia hasta ahora,
de abandonados armarios de caoba que fueron
de tías o de abuelas remotísimas.

Cuán poco he vivido.
No conozco la guerra. Y tampoco la paz.
Me duele la orfandad,
el desarraigo,
el sentirme extranjera en cualquier sitio,
el no pertenecer
a una familia o a una patria.
No puedo narrar una batalla;
ni hablar del hambre y de la peste,
ni escribir la canción de algún soldado herido,
ni hablar de mujer violada,
ni decir cómo es un cementerio después de una llovizna.

Pero anhelo decir en el poema
que la vida me conmueve,
que respiro mejor cuando me entrego,
que necesito amar de la manera más simple y primitiva.
Me gusta la paz y la defiendo
y la guerra cuando es justa,
y el sabor de las mandarinas cuando llega el verano,
que me gusta ser una y arraigarme en el cosmos,
y sentir que mi vida palpita al mismo tiempo que la vida,
aunque no haya vivido,
aunque mi hambre sea de infinito,
aunque no sepa expresar
que por alguna razón precisa estoy aquí,
a punto de vencer,
a punto de morir,
de vivir.


Vivir, ya he dicho:
Tener sobre las manos un fajo de papeles:
un lápiz, libros, dibujos, sueños.

El alma al descubierto
vulnerable.
Estar así. Beberse a uno mismo.
Sollozar.

Tomar el invierno para tejer
una mansión de lino
Vigilantes los senos,
escondidos en la piel.
Vibrar
Repasar las camisas, acomodar los sueños,
dejar en perfecta armonía los clavos, la canela,
el azúcar y los aromas.

Dejar el alma al despoblado,
musitar pequeños versos de Sor Juana,
olvidar castigos y derrotas.
Recordar el olor de un verano en Guanacaste.
Fruncir el ceño por placer ,
sonreír por malicia.
Vivir,
acodada entre sombras,
aniñando los ojos
y olvidar, olvidar.


EN MI HABITACIÓN TEJO EL VIENTO...

En mi habitación tejo el viento.
Ignoro si son remotas mis lágrimas
o si están guardadas al lado de amarillas
fotografías,
junto a dedales y agujas que sollozaron.

Cavilo uniendo las puntas de la aguja
con la lana.
Desatiendo la espera.
Tejo y olvido.

De pronto pierdo el punto
y un agujero se deshace sobre el sillón
y mis manos.
Quedo entrelazada toda
en un ovillo de amor y lumbre.

No sé
si tejo para esperarte
o si trazo en círculos
el viento
y mi mortaja.

ZXZ



En las noches del club, reunidos los amigos alrededor de la virtual chimenea, y entre charlas banales, bromas y risas, desgranamos los poemas que dan sentido al nombre de nuestro canal: club de poetas.

A veces, son poemas que tomamos prestados, ya sea de los grandes, o de otros poetas virtuales. Pero tambien nos desnudamos, y tímidamente surgen los poemas de autoría propia, que presentamos en sociedad ante los amigos del club.

Poesía lírica, romántica, de amor, soledad o desamor. Poesía rimada, o sin rima. Versos espontáneos, sencillos y sinceros; versos apasionados, filosóficos, drámaticos, bucólicos, satíricos; en fin...poesía entusiasta, merecedora del mayor de los respetos, y que siempre provoca en nosotros el orgullo de sentirnos padrinos del neonato.

Hoy conoceremos dos poemas de Juan, en el club ZXZ, uno de nuestros mejores poetas. Seguro que os parecerán deliciosos.


CALLE

La calle se acicala
de colores y nombres
y olores que se mueven
al son de indumentarias;
las sombras piden paso
al tiempo que respiran
o se mueren envueltas
en coronas de espinas.

El borde de la acera
no es límite de nada
y dolores se hacinan
al lado de lamentos;
las cabezas dormitan
con los ojos cerrados
esperando la muerte
de un tiempo indiferente
que vuela a ras de suelo
y nunca se detiene
en volver la cabeza
o esperar en la esquina.

Al calor sofocante
no le importan las pieles
ni a la lluvia sin tregua
la detienen las manos.

El sol se habrá apagado
y todo será noche.

Y cantarán los gallos
al nacer la mañana
que vendrá por hastío
a llorar las miserias
de aquel que sobrevive
tumbado sobre el lodo,
odiando sin saberlo
su suerte de nacido.

Aquí sigue la calle,
permanente, impasible,
oliendo a incienso rancio,
a trasiego y a muerte;
por no saber, no sabe
que sola se detesta
porque nadie ha querido
poder cambiar su suerte.


ME SUCEDE

Me sucede
que ya no tengo nada en los bolsillos,
que tengo mil heridas que me sangran,
que espero ver la aurora en plena noche,
que no me importa ser rumor de agua.

Me sucede
que no son tan oscuros mis cabellos,
ni quedan tantas lágrimas guardadas,
que se han roto en pedazos ilusiones
que alguna vez rodaron por mi almohada.

Me sucede
que no respiro el aire a bocanadas
como hace tanto tiempo respiraba,
que ya no huele a rosas en mi otoño,
mas tengo siempre el alma enamorada.

Me sucede
que tengo tantas cosas que decirte,
tantos suspiros que arrancarle al alba
y tanta piel buscando ser buscada,
que aún quiero ser un pliegue de tu cama.

Me sucede
que ya no viene a casa aquel amigo,
que el tiempo marchitó las bellas flores,
que ya no quiero ser estela y humo,
que quise ser quien soy, y no soy nada.

Me sucede...

XAVIER VILLAURRUTIA (1903-1950)

NOCTURNO MAR

Ni tu silencio, duro cristal de roca,
ni el frío de la mano queme tiendes,
ni tus palabras secas, sin tiempo ni color,
ni mi nombre, ni siquiera mi nombre
que dictas como cifra desnuda de sentido;

ni la herida profunda, ni la sangre
que mana de sus labios, palpitante,
ni la distancia cada vez más fría
sábana nieve de hospital invierno
tendida entre los dos como la duda;

nada, nada podrá ser más amargo
que el mar que llevo dentro, solo y ciego,
el mar antiguo Edipo que me recorre a tientas
desde todos los siglos,
cuando mi sangre aún no era mi sangre,
cuando mi piel crecía en la piel de otro cuerpo,
cuando alguien respiraba por mí que aún no nacía.

El mar que sube mudo hasta mis labios,
el mar que me satura
con el mortal veneno que no mata
pues prolonga la vida y duele más que el dolor.
El mar que hace un trabajo lento y lento
forjando en la caverna de mi pecho
el puño airado de mi corazón.

Mar sin viento ni cielo,
sin olas, desorientado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso
y esclavo que no rompe sus riberas
y ciego que no busca la luz que le robaron
y amante que no quiere sino su desamor.

Mar que arrastra despojos silenciosos,
olvidos olvidados y deseos,
sílabas de recuerdos y rencores,
ahogados sueños de recién nacidos,
perfiles y perfumes mutilados,
fibras de luz y náufragos cabellos.

Nocturno mar amargo
que circula en estrechos corredores
de corales arterias y raíces
y venas medusas capilares.

Mar que teje en la sombra su tejido flotante,
con azules agujas ensartadas
con hilos y nervios y tensos cordones.

Nocturno mar amargo
que humedece mi lengua con su lenta saliva,
que hace crecer mis uñas con la fuerza
de su marca oscura.

Mi oreja sigue su rumor secreto,
oigo crecer sus rocas y sus plantas
que alargan más y más sus labios dedos.


DÉCIMA MUERTE

¡Qué prueba de la existencia
habrá mayor que la suerte
de estar viviendo sin verte
y muriendo en tu presencia!
Esta lúcida conciencia
de amar a lo nunca visto
y de esperar lo imprevisto;
este caer sin llegar
es la angustia de pensar
que puesto que muero existo.

Si en todas partes estás,
en el agua y en la tierra,
en el aire que me encierra
y en el incendio voraz;
y si a todas partes vas
conmigo en el pensamiento,
en el soplo de mi aliento
y en mi sangre confundida
¿no serás, Muerte, en mi vida,
agua, fuego, polvo y viento?

Si tienes manos, que sean
de un tacto sutil y blando
apenas sensible cuando
anestesiado me crean;
y que tus ojos me vean
sin mirarme, de tal suerte
que nada me desconcierte
ni tu vista ni tu roce,
para no sentir un goce
ni un dolor contigo, Muerte.

Por caminos ignorados,
por hendiduras secretas,
por las misteriosas vetas
de troncos recién cortados
te ven mis ojos cerrados
entrar en mi alcoba oscura
a convertir mi envoltura
opaca, febril, cambiante,
luminosa, eterna y pura,
en materia de diamante.

No duermo para que al verte
llegar lenta y apagada,
para que al oír pausada
tu voz que silencios vierte,
para que al tocar la nada
que envuelve tu cuerpo yerto,
para que a tu olor desierto
pueda, sin sombra de sueño,
saber quede ti me adueño,
sentir que muero despierto.

La aguja del instantero
recorrerá su cuadrante,
todo cabrá en un instante
del espacio verdadero
que, ancho, profundo y señero,
será clásico a tu paso
de modo que el tiempo cierto
prolongará nuestro abrazo
y será posible acaso,
vivir después de haber muerto.

En el roce, en el contacto,
en la inefable delicia
de la suprema caricia
que desemboca en el acto,
hay el misterioso pacto
del espasmo delirante
en que un cielo alucinante
y un infierno de agonía
se funden cuando eres mía
y soy tuyo en un instante.

Hasta en la ausencia estás viva:
porque te encuentro en el hueco
de una forma y en el eco
de una nota fugitiva;
porque en mi propia saliva
fundes tu sabor sombrío,
y a cambio de lo que es mío
me dejas sólo el temor
de hallar hasta en el sabor
la presencia del vacío.

Si te llevo en mí prendida
y te acaricio y escondo;
si te alimento en el fondo
de mi más secreta herida;
si mi muerte te da vida
y goce mi frenesí
¡qué será, Muerte, de ti
cuando al salir yo del mundo,
deshecho el nudo profundo,
tengas que salir de mí?

En vano amenazas, Muerte,
cerrar la boca a mi herida
y poner fin a mi vida
con una palabra inerte.
¡Qué puedo pensar al verte,
si en mi angustia verdadera
tuve que violar la espera;
si en la vista de tu tardanza
para llenar mi esperanza
no hay hora en que yo no muera!

IDEA VILARIÑO (POEMAS)


SI MURIERA ESTA NOCHE

Si muriera esta noche,
si pudiera morir,
si me muriera.
Si este coito feroz,
interminable,
peleado y sin clemencia,
abrazo sin piedad,
beso sin tregua,
alcanzara su colmo y se aflojara.
Si ahora mismo,
si ahora
entornando los ojos me muriera,
sintiera que ya está,
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas,
y el aire ya no fuera un haz de espadas,
y el dolor de los otros, y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas,
y acabara conmigo,
para mí,
para siempre,
y que ya no doliera,
y que ya no doliera.


EL OLVIDO

Cuando una boca, suave boca, dormida besa
como muriendo entonces,
a veces, cuando llega más allá de los labios
y los párpados caen colmados de deseo
tan silenciosamente como consiente el aire,
la piel con su sedosa tibieza pide noches,
y la boca besada
en su inefable goce pide noches, también.

Ah, noches silenciosas, de oscuras lunas suaves,
noches largas, suntuosas, cruzadas de palomas,
en un aire hecho manos, amor, ternura dada,
noches como navíos...

Es entonces, en la alta pasión, cuando el que besa
sabe ah, demasiado, sin tregua, y ve que ahora
el mundo le deviene un milagro lejano,
que le abren los labios aún hondos estíos,
que su conciencia abdica,
que está por fin él mismo olvidado en el beso
y un viento apasionado le desnuda las sienes,
es entonces, al beso, que descienden los párpados,
y se estremece el aire con un dejo de vida,
y se estremece aún
lo que no es aire, el haz ardiente del cabello,
el terciopelo ahora de la voz, y, a veces,
la ilusión ya poblada de muertes en suspenso.


LO QUE SIENTO POR TI

Lo que siento por ti es tan difícil.
No es de rosas abriéndose en el aire,
es de rosas abriéndose en el agua.

Lo que siento por ti. Esto que rueda
o se quiebra con tantos gestos tuyos
o que con tus palabras despedazas
y que luego incorporas en un gesto
y me invade en las horas amarillas
y me deja una dulce sed doblada.

Lo que siento por ti, tan doloroso
como pobre luz de las estrellas
que llega dolorida y fatigada.

Lo que siento por ti, y que sin embargo
anda tanto que a veces no te llega.



TE ESTOY LLAMANDO

Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.

Te estoy llamando
amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.

Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.

VA DE EXTRANJERISMOS...

(Dicen que lo envió una oyente a un programa de Luis del Olmo)

Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunchs, y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho, muchísimo más moderno. Antaño los niños leían tebeos en vez de comics, los estudiantes pegaban posters creyendo que eran carteles, los empresarios hacían negocios en vez de business, y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera al mediodía en vez del tupper-ware.

Yo, en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero, tonta de mí, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor. Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa; ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap... Desde ese punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino feelings. Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwiches,vamos al pub, practicamos el rappel y el raffting , en lugar de acampar hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.

Esos cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y han mejorado mucho nuestro aspecto. Las mujeres no usan medias, sino panties y los hombres no utilizan calzoncillos, sino slips, y después de afeitarse se echan after shave, que deja la cara mucho más fresca que el tónico..

El español moderno ya no corre, porque correr es de cobardes, pero hace footing; no estudia, pero hace masters y nunca consigue aparcar pero siempre encuentra un parking.

El mercado ahora es el marketing; el autoservicio, el self-service; el escalafón, el ranking y el representante, el manager. Los importantes son vips, los auriculares walkman, los puestos de venta stands, los ejecutivos yuppies; las niñeras baby-sitters, y hasta nannies, cuando el hablante moderno es, además, un pijo irredento.

En la oficina, el jefe está siempre en meetings o brain storms, casi siempre con la public-relations, mientras la assistant envía mailings y organiza trainings; luego se irá al gimnasio a hacer gim-jazz, y se encontrará con todas las de la jet, que vienen de hacerse liftings, y con alguna top-model amante del yoghurt light y el body-fitness.

El arcaico aperitivo ha dado paso a los cocktails, donde se hartan de bitter y de roastbeef que, aunque parezca lo mismo, engorda mucho menos que la carne.

En la tele, cuando el presentador dice varias veces la palabra O.K., y baila como un trompo por el escenario la cosa se llama show, bien distinto, como saben ustedes, del anticuado espectáculo; si el show es heavy es que contiene carnaza y si es reality parece el difunto diario El Caso, pero en moderno. Ya no se realiza un programa, se hace un magazine.

Entre medias, por supuesto, ya no ponen anuncios, sino spots que, aparte de ser mejores, te permiten hacer zapping.

Estas cosas enriquecen mucho. Para ser ricos del todo, y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra SIESTA

LOS DÍAS PASAN SIN DARNOS CUENTA (DE AUTOR ANÓNIMO)




Los días pasan,
sin apenas darnos cuenta.
y nos van dejando ese poso,
como el del vino,
(entre suave y picante,
dulce y nostálgico,)
macerando recuerdos,
destilando ideas,
deshaciendo olvidos...

Y ahora que ya se fueron
las madrugadas oscuras
y los atardeceres fríos,
ahora que alargan los días
y que se aliviaron las cargas,
ahora con el estío,
llega también la ausencia.

Ahora que en mi copa rebosa
aun fresco. el aroma del tiempo
que trago a trago,
correo a correo,
fuimos bebiendo a cada paso.

ahora sin razón aparente
o quizás por eso,
es tiempo de brindar;
alzar la copa del tiempo...
escanciar momentos y apurarlos.
Y aunque nada queda,
nada se perdió,
queda la esencia,
dulce, llena de ternuras,
y el revoloteo de las mariposas
que a tu lado surgieron.

..." Y aunque nada pueda devolver
> los días del esplendor en la hierba...
de la belleza en las flores,
no debemos afligirnos...
la belleza pervive en el recuerdo..."

Ahora releamos nuestros poemas
dejemos suavemente girar la noria,
y que siga su curso el río, que verso a verso
formó el caudal de nuestra memoria.

Y ojalá que un día cualquiera
volvamos a encontrarnos de nuevo
a rescatar lo que ha quedado atrás
la complicidad de tantos días
una charla llena de ternura
la belleza quieta de las respuestas
tus silencios, nuestra locura.

Pero no, nosotros no, nosotros...
no nos digamos adioses tristes
ni nos demos bienvenidas radiantes
seamos solo juntos, estemos solo quietos
quedémonos para siempre,
aunque no nos tengamos nunca...

(Basado en el texto de William Inge)